Teva Pharma

Sé cada día mejor

 
Irune Andraca

16/03/2015. Hace unos días nos encontrábamos con la buenísima noticia de que se van a endurecer las penas para quien falsifique o comercie ilegalmente con medicamentos. Después de ver durante los últimos años que cientos de casos de este tipo de “prácticas” se saldaban con una multa que ni siquiera llegaba al importe que los delincuentes se habían embolsado, y un “gracias por haber venido”, una noticia así es un adelanto para la profesión. Mal que les pese a los malhechores.

Dada la coyuntura económica actual, podría ser “comprensible” que algún farmacéutico se viera seducido por una manera poco ética e ilegal de llegar a fin de mes. Pero sólo eso, comprensible. Ni justificable ni disculpable. Los farmacéuticos nos debemos a la salud de nuestros pacientes y a su bienestar, y si nos dan palos, habrá que ser creativos, proactivos, innovadores y buscar la manera de esquivarlos sin sucumbir a la tentación del dinero fácil e ilegal. Pero siempre cuidando del bienestar y la salud de la población.

Cuando se me propuso escribir esta  serie de artículos, me pregunté cuál sería el porqué de la elección, ya que hay muchos farmacéuticos muy profesionales y cuyas opiniones serían mucho más interesantes que las mías. Pero tal vez sea esa la idea, que una farmacéutica comunitaria como cualquier otra, que vive el día a día en el mostrador y que pone todo su empeño en ser cada día mejor profesional, escriba en este rincón su humilde opinión.

En esta serie de artículos, además de opinar acerca de la actualidad del sector farmacéutico, procuraré demostrar que para sobrevivir (e incluso prosperar) en tiempos de crisis no hay que ser “el más vivo” para no ser detenido por las autoridades, sino que hay que ser el más profesional, y tratar simplemente de ser los mejores en nuestro campo, poniendo al paciente en el centro, sin importar lo que haga el de al lado.

Mi abuelo siempre me decía que no importaba lo que quisieras ser en la vida, como si querías  ser barrendero. Lo importante es que procuraras ser el mejor barrendero del mundo. Y yo a mi abuelo siempre le hice caso.

Mi nombre es Irune Andraca y soy farmacéutica comunitaria.