Teva Pharma

Reflexiones post-navideñas desde la oficina de farmacia

 
Irune Andraca

29/01/2016. Con ocasión de las fechas tan entrañables (o tan odiadas, según por quién…) que hemos celebrado recientemente, me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre lo que hacemos por la época navideña en nuestras farmacias.

Antes de entrar plenamente en las señaladas Fiestas, probablemente ya todos habríais solicitado las bolsas especiales de Navidad o algún obsequio para los clientes que compren productos de parafarmacia (esto según si está permitido en vuestra Comunidad Autónoma y en qué condiciones).

Quien más y quien menos habrá ideado la campaña navideña en busca de aumentar sus ventas de dermocosmética o incluso de pequeña ortopedia con vistas a los regalos de Olentzero, Papá Noël, el Niño Jesús, los Reyes Magos (que para esto en este país somos más chulos que nadie, y tenemos un día más para ejercer el consumismo) o quien quiera que vaya a casa de nuestros pacientes. La pre-campaña de dermocosmética, de hecho, la habréis recibido allá por octubre, con sus consabidos cofres, packs, lacitos y parafernalias varias…

Y, sin embargo, yo me pregunto: ¿os habéis planteado la posibilidad de que vuestros clientes regalasen salud a sus familiares? Pero salud de la de verdad, SALUD con mayúsculas.

Si eres una farmacia que ofrece servicios farmacéuticos, por ejemplo, una posible idea habría sido hacer un “Bono regalo” de x meses de SPD o seguimiento farmacoterapéutico. En estos momentos mucha gente no puede costearse este servicio y, sin embargo, se beneficiarían de él hasta límites insospechados. A buen seguro, familiares con la mejor intención les habrán hecho regalos como colonias en sus packs, camisas, abrigos, chaquetas o bolsos. Y no digo que la ropa no sea necesaria, pero ¿no sería mucho más útil un “bono” de este tipo? Vale, que no tiene tanto glamour como la colonia de Antonio Banderas con su correspondiente body milk que acabará caducándose en el armario del baño, pero todo es cuestión de echarle creatividad a la manera de presentarlo.

Sin embargo (y si trabajas en una farmacia enfocada a los servicios profesionales estarás de acuerdo conmigo), no deberíamos caer en la temida guerra de precios en este aspecto. De acuerdo que los precios de los servicios son absolutamente libres y ni siquiera disponemos de una pequeña guía que nos pueda orientar, más allá de los estudios de viabilidad económica de servicios como el SPD y el Seguimiento que se han publicado recientemente, pero eso no significa que debamos regalar nuestro trabajo. Una hora de consulta con el paciente, más otra hora de búsqueda bibliográfica, más las gestiones y comunicaciones necesarias con el médico para llevar a cabo un BUEN seguimiento farmacoterapéutico no pueden regalarse ni podemos tirar los precios. Como diría aquel: “no cobro por lo que hago, cobro por lo que sé”.   

Otro ejemplo que se me ocurre, puede ser un “Kit de Protección” para un bebé. Una cartilla con las correspondientes vacunas no cubiertas por la Seguridad Social pero recomendadas por la Asociación Española de Pediatría y que los padres deseen poner a sus hijos, pre-pagadas por un familiar de la embarazada o mamá, y que ella sólo tenga que acudir con su receta y los tickets correspondientes a recoger cada vacuna cuando corresponda. Claro que, esto conlleva el riesgo de que a lo largo del año o años siguientes al nacimiento del bebé, varíen los precios de las vacunas o se incluyan en los calendarios vacunales… Pero lo mismo que el caso anterior, todo sería cuestión de echarle creatividad y de dejar las condiciones atadas y bien atadas, dado que en este caso se trataría de un importe bastante elevado…
Pues este es mi regalo de Navidad para vosotros: ideas para fomentar que nuestros clientes regalen SALUD a sus familiares. Con las Fiestas aún recientes, os invito a ponerle imaginación y a intentarlo para la próxima campaña navideña.