Teva Pharma

La investigación en farmacia comunitaria

 
Irune Andraca

13/06/2016. Cuando comencé la carrera, muchos de mis compañeros decían que no querían acabar trabajando en farmacia comunitaria. La mayoría de ellos habían comenzado a estudiar farmacia con la ilusión de acabar trabajando en laboratorios farmacéuticos, “en investigación”, decían. Querían descubrir nuevos medicamentos, sintetizar nuevas moléculas, encontrar la cura para el cáncer... Nada que ver con lo que la mayoría ha acabado haciendo hoy en día.

Cuando comencé la carrera yo no tenía ni idea de que también se podía hacer investigación en farmacia comunitaria. Y seguramente mis compañeros tampoco. Fue a raíz de un congreso en Madrid que empecé a conocer este campo. De acuerdo que no es investigación química ni de laboratorio, ni experimentación con animales. Es muy diferente, pero os aseguro que es igual de satisfactoria que la “tradicional”, si no más.

A muchos se nos llena la boca diciendo lo buenos que somos, lo bien que hacemos las cosas y lo útiles que somos para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes. Pero ¿acaso lo hemos demostrado? ¿Qué impacto en la morbi-mortalidad de la población tienen nuestras intervenciones y la inversión de nuestro tiempo en explicar con pelos y señales a nuestros pacientes cómo utilizar sus medicamentos?

Os pondré un ejemplo: todos hacemos dispensación activa de antidepresivos, por ejemplo. Sabemos que en la primera dispensación deberíamos advertir al paciente que no deje el tratamiento aunque no note mejoría porque se tarda de 3 a 4 semanas en comenzar a verse resultados. Pero ¿sabemos la efectividad de comentar esto a todos nuestros pacientes sobre la tasa de abandono de los tratamientos antidepresivos? ¿Cuánto tiempo he de pasar con esos pacientes para conseguir que no abandonen sus tratamientos? ¿Afecta mi intervención en algún aspecto a la confianza que pueda tener el paciente en su tratamiento?

Este es un ejemplo de intervención en una primera dispensación, pero se puede hacer extensible a sucesivas dispensaciones de tratamientos crónicos. Gracias a este tipo de estudios, por ejemplo, sabemos que la técnica de uso de inhaladores se va deteriorando con el tiempo, concretamente entre 2 y 6 semanas, por lo que es recomendable volver a recordar la técnica cada 2 meses. Esa es una labor que debería recaer en el farmacéutico, y mejorando la adherencia y la técnica de inhalación se podrían ahorrar muchos costes de hospitalización de los pacientes con EPOC. ¿Cuál es el coste-efectividad de que la administración pueda remunerar esa consulta farmacéutica cada 2-3 meses a los pacientes con EPOC?

Por otra parte, estos estudios también pueden servir para tener una evidencia para reclamar la revisión de ciertas legislaciones, como puede ser la venta de productos fitoterapéuticos fuera del canal farmacia. ¿Cuántos de nuestros pacientes anticoagulados consumen productos fitoterapéuticos sin conocer las interacciones que pueden presentar con su tratamiento? ¿Cuántos de esos pacientes los adquieren fuera del canal farmacia? ¿Cuántos de ellos lo han comentado con su médico?

Está claro que lo que no se registra no existe, y de ahí la necesidad de este tipo de estudios de investigación para poder tener un argumento de peso para negociar con la administración la utilidad y el coste-efectividad de nuestras intervenciones. Además, nos sirve para poder valorar y descubrir nuevas áreas de actuación para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes y saber si son realmente útiles y factibles. Por otra parte, si disponemos de estudios de calidad en atención farmacéutica también disponemos de la herramienta idónea para demostrar al mundo que nuestra labor es indispensable, que no somos cortadores de precintos, que no nos pueden sustituir por una máquina dispensadora.

Desde aquí os animo a iniciaros en este mundo de la investigación en farmacia comunitaria. En los congresos médicos, cerca de un 80% de los asistentes aportan comunicaciones o publicaciones, y sin embargo en el sector farmacéutico aún estamos lejos de lograr este porcentaje de participación con nuestras investigaciones. No es difícil, hay herramientas muy intuitivas y útiles para comenzar, simplemente basta con plantear un hipótesis de investigación y registrar los resultados para poder analizarlos. No se trata de hacer una tesis doctoral con cada estudio que se haga, sino que puedan servir de base para hacer investigaciones más amplias o incluso proyectos a niveles mucho más amplios con los que se puedan profundizar, en colaboración con Universidades, para tener así estudios de alta evidencia y con el rigor del método científico con los que demostrar la necesidad de un cambio de paradigma en la  farmacia asistencial.